La localidad está ubicada en un pequeño cerro que culmina en el alto del Castillo donde se encuentra la iglesia de San Miguel Arcángel.
La tradición recuerda que fue un pueblo donde concurrían las brujas según consta en algunos archivos y como recuerda un monumento a la entrada del pueblo, el Mojón Confesionario, donde se dice que metían su cabeza para confesar sus pecados.
Romanillos de Medinaceli merece la pena visitarlo por su arte, museo etnográfico, etc.
.